domingo, 6 de abril de 2014

Fassy: "Me Enamoré de Argentina"

ayyyyyyyyyyyyyyyyyyy Y NOSOTROS DE VOS MI AMORSSSSSSSSSSSSSS!!!
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Michael Fassbender: hombre del momento

Adicto sexual, abogado corrupto, androide, prisionero en huelga de hambre y también el mejor actor de su generación.

Por: Josué Corro | Fecha: 02/04/14


Los decibeles de pronto se disiparon. Incluso se podía escuchar el sonido del mecanismo de las grabadoras de voz que los periodistas internacionales colocaron sobre la mesa principal. De repente, sentí un golpe en el hombro. "Sabes si fassbender se escribe con una s o con dos?", me susurró un colega de acento italiano. Alcé los hombros en señal de nerviosismo.


Tomé rápidamente entre mis manos las hojas de información que había repartido la distribuidora antes del inicio de la conferencia de prensa.


"Lleva dos", le indiqué a mi compañero mientras señalaba el nombre del actor en el papel. Además se escribe con "e", pensé que era igual que Rainer Werner Fassbinder, el legendario director alem...
Antes de terminar mi pensamiento, se abrió la puerta principal y entró un hombre delgado, de quijada portentosa y sonrisa penetrante. En una mano llevaba un whisky y en la otra un cigarro. Recorrió lentamente la habitación con los ojos y dijo: "¿Les importa si me siento junto a la ventana para que no los moleste con el humo?"


Esta anécdota sucedió en algún mes de 2009, durante la gira promocional de Inglourious Basterds. Hoy, las cosas son muy distintas con Fassbender. Pasó de ser un alemán del que nadie sabía deletrear su apellido a uno de los actores más importantes de esta generación. Su nombre ya no es anónimo, pero en aquellos tiempos tenía en su portafolio sólo una película relevante que, a la postre, se volvería un estandarte en su carrera: Hunger.
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La conexión Tarantino

Estoy en Los Ángeles para asistir a la presentación de The Counselor, la nueva película que protagoniza Michael Fassbender. Comienzo mi entrevista con él recordándole la anécdota de hace cuatro años sobre su nombre y se ríe. "Estoy acostumbrado a lo del apellido: imagínate que en el pueblo donde crecí estaba rodeado de Collins y O?Sullivans, de repente llega un... ¿Fassbender? Pensaban que era una broma. Lo que más me sorprende de todo lo que me contaste, es que todavía fumaba hace cuatro años", asegura el actor.


Me doy cuenta de que se emociona al recordar aquella conferencia de prensa, así que insisto en el tema. Le recuerdo también que aquel día se notaba su nerviosismo porque tan pronto se acabó su primer trago, pidió el segundo. "¿Qué te puedo decir? Soy mitad alemán y mitad irlandés. Además, esa película fue mi primer trabajo masivo y nunca había recibido tanta atención de la gente ni de la prensa. Vaya, ni cuando Hunger triunfó en Cannes", dice.


¿Así que su éxito se lo debe a Tarantino? "De hecho nunca podré agradecerle lo suficiente a Steve [McQueen, director de Hunger] por haberme descubierto, pero le debo mucho a Quentin por ponerme en el mapa del cine. Además, él siempre fue uno de mis ídolos: cuando tenía 18 años, mi primer acercamiento serio al mundo del espectáculo fue cuando produje una versión en teatro de Reservoir Dogs. Le pedí a mis amigos que interpretaran a los ladrones. Esa cinta marcó mi vida", afirma.


Fue precisamente Quentin Tarantino quien quedó impresionado con la actuación de Fassbender en Hunger, la cinta que narra la historia de Bobby Sands, un prisionero político del IRA que se sometió a una huelga de hambre. De hecho, no sólo ganó el premio Cámara de Oro en Cannes (Mejor Primera Película), sino que motivó al director de Pulp Fiction a invitar a Fassbender a una audición en Berlín. "Mi agente me había dicho que me querían para el papel de Landa (que llevaría a Christoph Waltz a ganar el Oscar como Mejor Actor de Reparto en 2010). Me había preparado durante varias semanas pero cuando llegué, Quentin me pidió que leyera el personaje de Hicox. Dije mis líneas entrecortadas y cuando tuve que hablar en alemán, confundí palabras. Por fortuna, Tarantino vio algo en mí y bueno... el resto es historia."


En efecto, la avalancha que provocó su incursión en Inglourious Basterds transformó la carrera de Fassbender, quien se ha vuelto un torbellino que ha recorrido géneros, presupuestos y personajes: de dramas británicos independientes (Fish Tank) a grandes blockbusters (X-Men: First Class), y se ha codeado con directores legendarios como Sir Ridley Scott (Prometheus), David Cronenberg (A Dangerous Method) y Steven Soderbergh (Haywire). De hecho, no existe ningún actor en la actualidad que haya desarrollado un currículum tan impresionante en tan corto tiempo. Fassbender lo llama suerte; yo digo que es talento.


Seguro son miles los actores que se mueren de envida por tener las oportunidades que Fassbender ha tenido últimamente, pero él piensa diferente. "¿Sabes? Jamás he reflexionado sobre eso. Sólo me concentro en todo el trabajo que tengo. No me veo como una gran estrella, más bien como alguien que ha conseguido lo que tiene gracias al equipo del que se rodea. Es una bendición y es lo que me motiva. Me siento muy afortunado."


Esta misma idea de fortuna y humildad la compartió durante su discurso de aceptación de la Copa Volpi en el Festival de Venecia, por su actuación en Shame. Sin embargo, ése no ha sido el mayor reconocimiento que ha obtenido, pues parece que las palabras que dijo Steve McQueen en una entrevista tuvieron más peso: "Es el tipo de actor que puede definir una generación [...] Tenemos que remontarnos hasta Marlon Brando o James Dean para encontrar a una persona así".


¿Exagera McQueen? Quizá en la parte de Brando y Dean, pero pocos podrían poner en duda que Michael Fassbender es el mejor actor de su generación. Tal vez su primer rival inmediato es otro actor de origen británico, Christian Bale, que si bien ha deambulado en Hollywood desde los ochenta, fue hasta los últimos años que se consolidó gracias a un interesante abanico de proyectos: Batman, The MachinistAmerican Psycho y The Fighter (por el que ganó el Oscar en 2011 como Mejor Actor de Reparto). Junto con Fassbender, son considerados la nueva camada de "actores de método" e incluso ambos se han sometido a descomunales transformaciones físicas: Bale bajó 27 kilos para The Machinist, que después recuperó para Batman Begins; Fassbender, por su parte, se deshizo de 14 kilos en un régimen de 600 calorías por día paraHunger.


Sin embargo, la gran diferencia es que Fassbender no lucha por encajar en un papel, sino que se transforma. Su capacidad para mimetizarse con sus personajes y cambiar de una cinta a otra, debería ser material de análisis en escuelas de actuación. Aunque irónicamente, él no fue hábil en cuestiones académicas: "Nunca me gustó la escuela, cuando me mudé a Londres para inscribirme en el Drama Centre London a los 19 años, entendí la importancia de canalizar tu energía en una dirección específica".


Ahora, estudia y prepara sus papeles con religiosidad: trabajó con una terapeuta del lenguaje antes del rodaje de Inglourious Basterds; leyó las obras de Jung para su participación en A Dangerous Method; se sometió a largas revisiones de obras de ciencia ficción para Prometheus y conoció a varios adictos sexuales para su rol en Shame.


-¿Crees que ya es hora de cambiar de rumbo y elegir papeles menos densos?-, le pregunto.


-Me provoca pesadillas tener que elegir ciertos papeles. Gracias a Dios estoy viviendo un sueño: ahora son los directores quienes están pensando en mí.


-Entonces podemos esperar algunos cambios en tu carrera-, le digo. Fassbender hace una pausa, como si fuera a pensar demasiado su respuesta.


-Someterme a la misma rutina me mataría. No puedo verme trabajando en las mismas películas durante los próximos seis años. Me gusta poder escoger diferentes géneros y así comenzar a formar una trayectoria.


Por suerte para nosotros, está preparando varios proyectos para el futuro próximo. Si todo sale bien, será el protagonista de la siguiente película de Terrence Malick; en 2014 regresa la secuela de X-Men y se presentará como Macbeth al lado de Marion Cotillard. Pero el trabajo más interesante vendrá en unos cuantos meses: 12 Years a Slave, su tercera colaboración con McQueen. Después de ganar el premio más importante del Festival de Toronto, esta cinta ha despertado los rumores que comienzan a señalarlo como el candidato más fuerte para llevarse el Oscar a Mejor Actor de Reparto. Si algo le haría falta para subir un pedestal más y distanciarse de la sombra acechadora de Bale, sería un premio de esta magnitud.


"No trabajo para ganar premios, ni siquiera pienso en ello. Luché tanto para tener esta carrera y estar en esta posición privilegiada, que lo menos relevante son esas cuestiones", afirma. Tiene razón: si no llegara a ganar, no pasaría nada. Al Pacino se llevó un premio importante 20 años después de su papel de Michael Corleone, por... Scent of a Woman [1993]. Y aun así siempre estuvo a la altura de otros genios como Robert De Niro, Dustin Hoffman, Gene Hackman o Jack Nicholson.


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De Metallica al Che Guevara

A principios de este año, dos noticias disímiles acapararon los titulares de la prensa cinematográfica. En la primera, se anunciaba que Michael Fassbender protagonizaría una versión fílmica del videojuego de culto Assassin?s Creed. En la segunda se informaba, desde las nevadas calles de Park City, Utah, del éxito de Don Jon, la ópera prima de Joseph Gordon-Levitt, durante su presentación en el Festival de Sundance. Los medios nombraban a Gordon-Levitt como un hombre renacentista que no sólo demostraba que podía actuar, sino también dirigir, producir, escribir y ser un entrepreneur de la música gracias a su compañía HitRecord.



Pero tenemos malas noticias para ti, Joseph. Fassbender te está pisando esos talones renacentistas: además de protagonizar Assassin?s Creed, también es el productor del largometraje. Hace algunos meses formó la productora Finn McCool junto con su amigo Ronan Bennett y ya tienen proyectos en desarrollo, como la cinta que retoma la historia de la leyenda celta de Cú Chulainn, además de la realización de un western de bajo presupuesto. "La producción me ha permitido ser más cooperativo y ver cada engranaje de una película como una aventura. Hoy disfruto cada parte del cine, desde su planeación hasta el estreno."


Gordon-Levitt aún le lleva ventaja al debutar correctamente desde la silla de director, pero esto podría cambiar pronto.


-Una de mis metas a corto plazo es dirigir una película. Me estoy empapando de todo, creo que he trabajado con los mejores cineastas y desaprovecharía una gran oportunidad si no pongo en práctica estas experiencias-, me asegura.


-¿Qué has aprendido de ellos?-, le pregunto.


-Todos son perfeccionistas. Por ejemplo, David Cronenberg es un ingeniero que conoce la mecánica de todo lo que está pasando en el set y es innovador. No hay forma de que no aprendas a su lado. Para Ridley Scott todo tiene una finalidad, no hay nada inútil. Ve cosas que nadie más puede ver.


-¿Y de Steve McQueen? Ustedes son mucho más cercanos.


-De Steve... ¿qué te puedo decir? Es mi héroe. Lo que más le he aprendido es que debe haber confianza para que puedas explotar todas tus cualidades. Lo más importante es que un cineasta te dé la oportunidad, te respalde y te guíe. Y eso es lo que pretendo hacer cuando esté detrás de una cámara.


Pero en la música, Fassbender no tiene armas para competir con Gordon-Levitt, ¿cierto?


Error. "Mi sueño siempre fue estar en una banda de heavy metal. ¡Amo a Metallica, Slayer y Sepultura!" Su rostro cambia drásticamente y comienza a narrar esta parte de su vida con las manos: simula tocar una guitarra y extiende el dedo índice para colocarlo a la altura de su antebrazo. "Hasta aquí tenía el cabello en ese tiempo. Formé una banda con mis amigos, pero jamás pudimos tocar fuera de nuestro pueblo." Después de esta pequeña y poco fructífera odisea musical, decidió convertirse  en actor.


"Aunque mi papá no estuvo de acuerdo con que fuera actor al inicio de mi carrera, les debo todo a mis padres. Siempre me dieron la libertad para usar mi imaginación desde que era pequeño. Casi todos los niños del vecindario eran mucho más grandes que yo, así que tuve que arreglármelas para crear mi propio universo."


Fassbender nació en Alemania en 1977, pero a los dos años se mudó a Irlanda junto con su hermana, su padre Josef (chef de profesión) y su madre Adele (descendiente del revolucionario irlandés Michael Collins).  Al poco tiempo fundaron un restaurante familiar, donde Michael comenzó a trabajar desde los 12 años, actividad que combinaba junto con las de monaguillo en su iglesia local.


Su amor por el cine es herencia directa de su madre: "Veíamos muchas películas de los setenta. Crecí admirando a gente como Scorsese, De Niro, Pacino y Brando". Luego de tomar cursos de actuación, se mudó a Londres y en 2001 obtuvo su primera gran oportunidad: actuó en la exitosa miniserie de la Segunda Guerra Mundial, Band of Brothers. "Viví un tiempo en Los Ángeles, creí que después de Band of Brothers iba a tener cientos de ofertas de trabajo. La verdad es que no obtuve nada, ni siquiera un agente que me pudiera ayudar a conseguir audiciones." Tras esta amarga experiencia regresó al Reino Unido y trabajó intermitente en series de televisión... y como bartender.


Todo cambió cuando logró el papel principal de una cinta independiente irlandesa llamada Hunger.


-Hubo un punto en el que creí que no conseguiría nada en mi vida. Tenía casi 30 años y ninguna película importante que presumir. Esperé tanto la oportunidad que ahora sólo quiero estar arriba del escenario-, afirma.


-Pero en algún momento debes darte un respiro-, le sugiero.


-El tiempo es algo precioso, un regalo que hay que saber administrar y ahora sólo me gusta trabajar. Fue gracioso cómo el año pasado mis amigos me decían. "Tenemos que ir al cine si queremos verte."


-¿No es difícil estar tanto tiempo sumergido en pura ficción? ¿No  necesitas de vez en cuando algo real en tu vida?


-Cuando tengo la oportunidad, me alejó del mundo y me gusta desaparecer. Hace tiempo tomé mi motocicleta y viajé con mi papá por todo Europa. También fui a Sudamérica, me enamoré de Argentina y Brasil.


-¿Aprendiste algo de español?


-Un poquito-, contesta en un castellano limitado. El problema fue que comencé a mezclar español y portugués. Siempre he sido malo con las lenguas extranjeras.


-Es muy común el "portuñol" en esa región del continente.


-Sí, es una cultura maravillosa, ya tengo planeado regresar en octubre del próximo año para recorrer todo el continente en mi moto.


-¿Algo así como el famoso viaje que realizó el Che Guevara?


-Debo aceptar que no conozco bien su ruta, sólo que viajó durante meses antes de poner manos a la obra. ¿Sabes algo? Creo que acabas de darme el plan perfecto para mis siguientes vacaciones, muito obrigado... espera, ¿eso no es español, cierto? ¿Es portugués?


-Así es-, le confirmo.


-Te dije que era muy malo para los idiomas.


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Michael Sexbender

Antes de entrar a la suite del piso 19 del hotel Trump Soho de Nueva York, escucho detrás de mí el sonido de unos tacones sobre la alfombra del pasillo. Volteo y veo que se acerca de prisa una mujer rubia, alta y con traje beige, que abanica su rostro con unas hojas de papel. Sonríe, me pide permiso y se introduce antes que yo al cuarto de Fassbender con agilidad felina. Dos minutos después, sale del cuarto con una sonrisa: "Tuve que poner el aire acondicionado, el calor es insoportable. Bienvenido, ya puedes pasar". Entro a la habitación para encontrarme con el actor enfundado en una camisa azul arremangada y pantalón de mezclilla. Nos saludamos y de inmediato comenzamos a hablar relajadamente.


En la primera oportunidad, Michael se levanta de su lugar para destapar una botella de agua fría, le da un sorbo descomunal y con la mano que tiene libre levanta el dedo índice y me mira; me pide a señas que le dé un minuto. Esa elegancia y sutileza que presume en sus actuaciones es la misma que exhibe en las actividades más mundanas. Ahora entiendo otra frase que soltó el propio Steve McQueen sobre el actor (es más, quizá la biografía de Fassbender se puede resumir en las continuas declaraciones de este director): "Lo más atractivo de Michael es su feminidad, aunque es un hombre muy masculino, tiene la capacidad de transmitir humanidad y fragilidad. Para él no existen barreras, es seguro en todos los aspectos".


¿Exagera McQueen? No, tiene toda la razón. Hoy en día no existe en la industria otro actor de su edad ni experiencia que proyecte tan finamente estas características, con excepción, quizá, de Ryan Gosling, un rival profesional que serpentea con éxito la taquilla y a quien la crítica ha nombrado candidato para ser uno de los actores fundamentales de esta joven década. Gosling posee una combinación letal, es un actor con una fuerte presencia a cuadro, capaz de seducir en comedias románticas plagadas de clichés, pero también ha sido uno de los estandartes para la resurrección de un arquetipo aparentemente muerto: el antihéroe. Y,  por si fuera poco, tiene una sobreexposición mediática que lo ha transformado en un icono moderno (es un fenómeno por internet, realiza obras de caridad, etcétera). Fassbender es exactamente lo contrario a Gosling: se niega a usar la máscara de celebridad y es mucho más reservado y calculador. Tampoco habla de más sobre su vida privada e incluso mantiene sus relaciones amorosas bajo un candado de máxima seguridad. Sus amoríos más famosos fueron con sus coprotagonistas Zoë Kravitz (en X-Men) y Nicole Beharie (en Shame).


Otra gran diferencia entre ambos es que Fassbender ha sobrepasado el atractivo físico y lo ha transformado en legado sexual: es un hombre, a diferencia del fuerte arraigo juvenil que aún encapsula a Ryan Gosling. Su mirada es la de un depredador y su presencia seduce sin atavíos más allá de la seguridad frente a una cámara de cine.


-En México de pronto te convertiste en un actor por completo reconocible gracias a Shame-, le comento.


-¿De verdad? Quién lo diría...


-Sí, y creo que los dos sabemos la razón.


Fassbender sonríe. Sabe que la razón de la que hablo se encuentra al principio de la cinta, cuando aparece completamente desnudo caminando por su departamento de lujo en Nueva York. Esta escena marcaría un antes y un después en su carrera: no sólo lo llevaría a ser reconocido por un público poco cinéfilo, sino que derribó el mito de que una escena erótica se vuelve un estigma para cualquier actor al anteponer sus derechos frente a la imagen de un símbolo sexual.


-Nunca me he sentido cómodo con ese término-, confiesa


-¿Entonces no te consideras un símbolo sexual?-, le insisto. Niega rotundamente con la cabeza. -Parece que te empeñas en demostrar lo contrario.


-¿Por qué lo dices?


-¿Tienes idea de lo que vas a provocar con la primera escena de The Counselor?


Fassbender se sonroja, suelta una carcajada y alza las manos, como si ignorara por completo esta sexualidad latente que emanan sus personajes: en 300 fue parte de esa legión de guerreros semidesnudos; en Fish Tank tiene relaciones con la hija de su pareja (y hasta le pregunta a esta adolescente si su novio "lo tiene tan grande como él") y en A Dangerous Method, satisface a una Keira Knightley masoquista en largas sesiones de sexo... y mucho spanking.


Por su parte, The Counselor abre con una toma debajo de las sábanas en la que vemos a Fassbender seduciendo a Penélope Cruz y luego practicándole sexo oral durante casi tres minutos. "Esta escena ha sido una de las más extrañas de mi carrera porque quieres que sea realista, pero es muy difícil concentrarte cuando tienes al esposo de la actriz, en este caso Javier Bardem, a unos cuantos metros de distancia."


Lo sentimos Michael, en algún momento tu vida tenía que dejar de ser perfecta.


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Un relevo natural

Con el estreno de Interview with the Vampire, a mitad de los noventa, experimentamos un importante cambio generacional. Tom Cruise, la estrella por antonomasia del cine, galán dramático y héroe de acción ocasional, le cedía el trono de Hollywood a una celebridad incipiente, llena de energía seductora y un futuro brillante: Brad Pitt. Después de este papel de vampiro, Pitt se convertiría en el estandarte masculino de la industria durante los siguientes 20 años.


Sin embargo, se avecinan vientos de cambio, que susurran, casi gritan, un nombre claro: Michael Fassbender.


Tal y como pasó en 1994, la estafeta de una generación reclama a un nuevo dueño. Es momento de que Brad Pitt, que también forma parte del reparto de The Counselor, dé un paso al costado para cederle el camino al alemán. "Brad es simplemente increíble, es un hombre y un actor generoso que siempre te está apoyando. Además compartimos nuestro amor por las motocicletas", dice Fassbender.


Es la tercera vez que los actores coinciden en un set. Su primera participación juntos fue en Inglourious Basterds, después en 12 Years a Slave y ahora en The Counselor. En este drama de Ridley Scott, son las caras distintas de una moneda. Pitt interpreta a un narcotraficante del sur de Estados Unidos que decide ayudar al personaje de Fassbender, un abogado que desea involucrarse en el crimen organizado para ganar una fortuna inmediata y empezar una nueva vida a lado de su prometida.


Sin embargo, y como se puede intuir en un guión escrito por el gran Cormac McCarthy (No Country for Old Men y The Road), las mejores intenciones se vuelven un infierno súbito para los protagonistas. Las traiciones, la lucha por el poder y la violencia son el verdadero motor de esta cinta que incluye un elenco de antología: los ya mencionados Fassbender, Pitt, Bardem y Cruz, apoyados por Cameron Diaz y John Leguizamo, entre otros.


-La película tiene un mensaje sobre la avaricia y las acciones desastrosas de una persona, ¿hay alguna similitud con tu vida?-, le digo.


-La avaricia es algo muy importante en la película, no en mi vida. De alguna manera se retrata  esta idea de que las cosas materiales nos darán la felicidad. Por ejemplo, mi personaje no está satisfecho con lo que tiene: una hermosa mujer, un Bentley, buen trabajo? pero lo quiere todo y al final paga el precio.
-Recuerdo que hace cuatro años dijiste que nunca trabajarías por dinero...


-Absolutamente y todavía lo creo.


-¿Ni siquiera cuando aceptaste participar en X-Men?


-Lo hice porque era un gran proyecto de Hollywood que me iba a dar exposición.


-¿Entonces no te arrepientes de esa decisión?


-Para nada, gracias a esta película podré producir mi western por unos dos o tres millones de dólares. El dinero sólo es dinero. Hay cierta cantidad que un hombre necesita.


Tal vez esta avaricia no sea en términos materiales, ni mediáticos, pero sí en trascendencia e historia. Este 2013 Michael Fassbender demostró que ya juega en otras ligas, superiores a los de sus contemporáneos Christian Bale, Joseph Gordon-Levitt, Ryan Gosling, James Franco, Tom Hardy, Jake Gyllenhall e incluso de otras generaciones como Brad Pitt o Leonardo DiCaprio. Si lo pudiéramos comparar con alguien, su símil inmediato sería un joven Daniel Day Lewis. Son palabras mayores, pero en algunos años, muy pocos, verán que tenemos razón.




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La hoja de datos Fassbender

Nació en 1977 en Alemania, pero a los dos años se mudó a Irlanda.


En Irlanda, la familia puso un restaurante donde Michael comenzó a trabajar desde los 12 años. Combinaba este trabajo con las actividades de monaguillo en su iglesia local.


Su amor por el cine es herencia directa de su madre: "Veíamos muchas películas de los setenta. Crecí admirando a gente como Scorsese, De Niro, Pacino y Brando".


Luego de tomar cursos de actuación, se mudó a Londres y en 2001 obtuvo su primera oportunidad en la exitosa miniserie Band of Brothers.


En 2003, protagonizó el video de la canción "Blind Pilots", de la banda inglesa The Cooper Temple Clause.


Después de probar suerte en Hollywood, regresó al Reino Unido y trabajó en algunas series de televisión y como bartender.


Es fanático de la Fórmula 1. Su primer ídolo detrás del volante fue Ayrton Senna, pero después se volvió fanático de Michael Schumacher.


Ha realizado varios road trips con su padre y en solitario. Sus motos favoritas son la Speed Triple y la R1200 GS Adventure de bmw. ¿El auto de sus sueños? El Porsche 550 Spyder.


Se deshizo de 14 kilos en un régimen de 600 calorías por día para Hunger, en la que encarnó a un prisionero político en huelga de hambre.